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noviembre 3, 2011 / Ocularis

Prescripción por principio activo. “Facilitando” las cosas.

Rescato de las cenizas el blog (6 meses sin publicar era para dar el blog por muerto) para hablar de un tema ya muy trillado en la blogosfera sanitaria. Desde ayer entró en vigor la reglamentación que “nos obliga” a prescribir por principio activo. Más o menos. O sea, sí pero no. Que depende.
La confusión y las ambigüedades que trae esta normativa, en el caso de la oftalmología se añade al barullo que teníamos previamente. La situación que tenemos en la actualidad queda más o menos así:

  • Hay medicamentos que no están cubiertos por la sanidad pública. Esto ya era de antes. Y es curioso, porque se supone que la Administración cubre los medicamentos indicados de eficacia demostrada para enfermedades. Los suplementos dietéticos quedan fuera; al fin y al cabo en general la indicación es bastante cuestionable, así que de acuerdo. Algunos medicamentos de eficacia no demostrada quedan dentro; eso ya no gusta tanto. En el caso de la oftalmología, existen tratamientos que quedan fuera. Y no hablo de vitaminas y antioxidantes, que ya decíamos antes que la indicación es, cuanto menos, dudosa. Hablo de tratamientos tópicos que son eficaces y están indicados en algunas enfermedades. Y de forma arbitraria, unas moléculas quedan fuera y otras dentro. Casualmente (o no) moléculas con mejor eficacia, indicada para casos más complejos, quedan fuera.
  • Del resto de medicamentos, los que sí están cubiertos cubiertos por la Administración (en caso de pensionistas, el paciente no paga nada; de lo contrario paga una parte del precio), debemos prescribir por principio activo. Eso supone aprender los nombres de los principios activos y sus concentraciones, aunque eso a veces no es tan fácil en oftalmología, con colirios que tienen varios principios activos en la misma formulación, a diferentes concentraciones. En este caso, nos informan de que “debemos” prescribir por principio activo y no por marca comercial. Aunque todas las marcas y genéricos valgan lo mismo. Aunque no haya genéricos y sólo haya un fármaco en cuestión.
  • Pero no siempre es así, hay algunos medicamentos que pueden saltarse esa excepción, y entonces “debemos” seguir prescribiendo con la marca comercial. O no sé si “debemos” o “podemos”; si en estas excepciones  podemos hacerlo de una manera u otra.

Lo de que “debemos” tampoco lo entiendo mucho. No sé hasta qué punto nos pueden obligar a seguir esas normas. Se supone que había algo que era la libertad de prescripción.

Todo este barullo para disminuir el gasto farmacéutico. Un fin loable, aunque a mucha gente se le ocurren mejores maneras. Pero el caso es que para la mayoría de los tratamientos de mi especialidad las marcas han igualado el precio de los genéricos, de forma que recetar el genérico ya no supone un ahorro. Un paciente lleva años utilizando un colirio a diario para (por poner quizás el ejemplo más claro) tratarse un glaucoma. Con la llegada esta nueva reglamentación, su colirio ha bajado de precio hasta llegar al del genérico, al precio mínimo del mercado. Bien, pues ya está conseguido el ahorro, el paciente puede seguir utilizando su tratamiento de toda la vida, ese frasco que ya conoce.

Pero no: el médico no puede recetarle ese medicamento, tiene que poner en la receta el principio activo, y el que decide es el farmacéutico. Como todos tienen el mismo precio, el farmacéutico decidirá con libertad absoluta. Es fácil entonces que cada vez que el paciente vaya a por un frasco nuevo (todos los meses), al final acabe cambiando. Eso genera desconfianza en el paciente. Ni se llama igual, ni es la misma caja ni frasco.

Por otra parte está el problema de qué parámetros de calidad se utilizan para los genéricos. Para fármacos de uso sistémico medimos la concentración en sangre. Nada que discutir. Además, se utilizan genéricos sistémicos desde hace tiempo, ya tenemos experiencia a posteriori. Pero para los medicamentos tópicos oculares no se ha medido la concentración en humor acuoso (lógicamente, no vamos a pinchar ojos con alegría para realizar estudios farmacocinéticos). Así que obligan a que el proceso de elaboración del genérico sea igual al fármaco de marca. Y así se supone que la farmacocinética y los efectos serán iguales. Se supone. No hay estudios a posteriori, la gran mayoría de los genéricos son nuevos.

Muchas incertidumbres, un sistema complejo, y problemas de isoapariencia, como acertadamente nos ha ido explicando Vicente Baos estos días. No estoy en contra de la utilización del principio activo, y me parece bien dejar para los farmacéuticos y el Estado que arreglen el problema de marcas, precios, etc. Pero sin que suponga un problema de confusión y confianza al paciente por el nombre y la apariencia. Y también, en el caso concreto de la oftalmología, estaría más tranquilo con estudios que garantizaran el perfil de seguridad y la eficacia de los genéricos.

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Adama / Nov 6 2011 7:59 pm

    Lo de varios principios activos no sé cómo lo harán. Yo había pensado ( sabes que no soy médico ) en frenadol. En principio es paracetamol, pero tiene más cosas para quitar moquera. ¿Tendrán que recetarlos por separado?

    En lo que discrepo contigo es en lo de la desconfianza de los nuevos medicamentos. Si de marca está al mismo precio que el genérico el cliente pedirá el de siempre. Sólo tendrá que cambiar si el de marca no se ha adaptado. Incluso entre genéricos, en la farmacia que voy a coger las medicinas de mi madre permiten escoger cuál quieres. Ahora será igual siempre que sean el mismo precio.

    La verdad es que encuentro que han hecho bien, paracetamol es paracetamol y permitir que un médico porque tenga afinidad a una marca, recete esta en concreto lo que hace es que lo paguemos todos. Lo único que pondría yo es que si el paciente quiere una marca en concreto que le permitieran pagar la diferencia. No sé si lo han contemplado.

    Y sobre todo que se tendrían que poder hacer excepciones para ciertos medicamentos como los que comentas en el penúltimo párrafo. Como base está bien pero se tendrá que ir puliendo.

    • Ocularis / Nov 7 2011 12:47 am

      Lo de varios principios en el mismo preparado se puede hacer escribiéndolos con sus concentraciones y/o dosis. Simplemente es más tedioso que escribir el nombre comercial.
      El problema no está en el concepto de prescribir por principio activo, sino en cómo lo han implementado. Si el médico te receta por principio activo, tú no puedes elegir utilizar la misma marca cuando vas a la farmacia, aunque la marca valga igual que el genérico. Esta medida rompe la continuidad. Y piensa más en el perfil del paciente que más medicamentos usa: la persona mayor polimedicada. Para ellos es muy importante mantener la apariencia.
      En el artículo que enlazo, se sugiere una manera interesante de prescribir por principio activo, garantizar el precio mínimo y mantener la apariencia sin que al paciente le cambien continuamente.

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