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diciembre 3, 2010 / Ocularis

¿La legislación retrasa la asistencia sanitaria?

Posiblemente muchos de mis queridos lectores no sepan cómo afecta la ley orgánica de protección de datos (LOPD) a la hora de montar un centro médico. Cuando me tocó hacerlo hace un par de años, el asunto no fue ni mucho menos trivial. No voy a entrar en cómo se respeta esa ley en general en los centros sanitarios, y mucho menos en los centros públicos. Baste decir en que, al margen de lo que se suela hacer, yo he puesto especial interés en respetar la ley. El sistema informático está montado y operativo, así que no me quejo. Bueno, sí, el manejo de las copias de seguridad es un poco farragoso por ciertas limitaciones legales un tanto estrictas, pero bueno.

El caso es que los ficheros están en servidor físicamente en el propio centro, y la información de las historias clínicas se proporciona a los diferentes ordenadores de la consulta con un sistema servidor-cliente. La información se organiza con un sistema MySQL, bastante amigable de manejar. Tal como está legislado, no hay forma física de acceder por internet a la información. Pero técnicamente sería muy fácil implementar que otro cliente de otro dispositivo pueda realizar peticiones al servidor. Dicho de otro modo, si se programa para hacerlo, se puede acceder desde fuera.

En mi centro se oferta asistencia sanitaria presencial en las citas programadas. No se realiza asistencia telefónica ni cualquier otro tipo de servicio a distancia, salvo petición, modificación y cancelación de citas. Si en un futuro quisiéramos ofrecer algún tipo de asistencia a distancia, tenemos el problema de la información. No hay consultas todos los días de la semana, con lo cual, si queremos ofrecer algún servicio a distancia implicaría que habitualmente el médico no está en la consulta, donde está físicamente la información. Sin la historia clínica, malamente podremos atender.

Sin embargo, imaginemos otro escenario. Ofrecer asistencia telefónica no parece una buena idea: desde el punto de vista del paciente suena muy bien (tener el teléfono directo tu médico especialista, asistencia 24 horas al día, 365 días al año), pero a pocos pacientes que tengas, vivirías para el trabajo. Dejarías finalmente de coger el teléfono y te quemarías en seguida. Pero el correo electrónico es otra cosa. No interrumpe tanto tu vida personal y puedes dar más o menos prioridad en función de la importancia médica real del asunto.

Con un smartphone tienes acceso instantáneo a los correos electrónicos, en cualquier momento o lugar. Pero además con ese mismo móvil se podría acceder a la historia clínica del paciente, con lo cual puedes contestar al correo perfectamente informado, como si estuvieras en la consulta médica.

No digo que sea un servicio que implantaría ahora con mis pacientes. No digo que sea lo deseable. Pero es algo que se puede hacer. O bien gestionarlo como un servicio aparte, un “plus” para los pacientes que quieran este tipo de cobertura. Y técnicamente es muy fácil. De hecho, no tendría que invertir en más tecnología de la que ya dispongo. Se trata de programar un poco. Y se puede hacer con garantías, porque el servidor aceptaría las peticiones únicamente de mi móvil y mi ordenador personal. Copiando un poco la idea de Keyose,  si queremos más seguridad, podemos limitar el acceso remoto de forma que no podamos buscar por nombre y apellidos, de manera que el paciente tiene que darnos su número de historia clínica en el correo. Así, los datos médicos son anónimos hasta que el paciente nos ofrece su número. Incluso anque me roben el móvil, sepan que puedo acceder telemáticamente al fichero de historias, y averiguen cómo hacerlo, no pueden acceder a información personal.

Por lo tanto, es un sistema barato, eficaz y seguro. Y sin embargo, no puedo hacerlo, es ilegal. Da igual que mis pacientes y yo queramos (que no digo que lo desee ahora, estoy hablando de una mera hipótesis). Da igual que le haga firmar al paciente un consentimiento en el que autorice expresamente el acceso por mi parte a su información sanitaria a través de internet. Insisto en que no se puede hacer, es ilegal. La LOPD para datos sanitarios es muy estricta, y en general no discuto la filosofía. Pero no se adapta correctamente a las nuevas tecnologías, y supone una barrera al progreso.

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