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noviembre 3, 2010 / Ocularis

El aspecto “institucional” del médico

El otro día, preparando para subir al otro blog el archivo de sonido de una entrevista de radio, volví a oír una anécdota curiosa que me pasó en antena. Fue en la época del pánico por la gripe A, cuando las autoridades sanitarias se dejaron llevar (por ignorancia o intereses de terceras personas) por la histeria y se compraron millones de dosis de una vacuna de eficacia no probada para una epidemia que no ofrecía criterios objetivos de gravedad. Mientras nuestros políticos se felicitaban de lo rápido que habían reaccionado contra esa “temible epidemia” malgastando el dinero, y se afanaba para convencer a la población para que se vacunara, existía un movimiento en la red que pretendía ofrecer una visión más objetiva del asunto (la web gripe y calma, y todo el movimiento blogosférico asociado). Leer los artículos de los médicos que luego crearon esta iniciativa tranquilizó mi espíritu crítico. Por una parte leía las noticias sobre “tan terrible epidemia”, que tampoco la cosa era para tanto, y luego las respuestas exageradas. Especialmente me escandalizaba lo de la vacuna, que no había demostrado convenientemente ni su eficacia ni su seguridad. Soy oftalmólogo y se supone que de enfermedades infecciosas y epidemiología no sé mucho, pero con los pocos conceptos que me quedan de la carrera y de la práctica diaria, las cosas no funcionan así. Digo que me tranquilizaba al leer estos artículos de otros colegas porque no entendía la respuesta de las autoridades sanitarias. Pero no era yo el que sufría una especie de amnesia o ataque de irracionalidad, otros compañeros con más conocimientos que yo ponían las cosas en claro.

El caso es que, por aquella época, en la radio donde me suelen entrevistar, también había espacios donde explicaban las bondades de la vacuna y animaban a la gente a ponérsela. Cosa que no puedo reprochar a la radio, no hacían más que repetir lo que anunciaban las autoridades sanitarias, ¡y algunos médicos! (ains …)

Como iba con el tema, la locutora me preguntó tranquilamente si me había vacunado de la gripe A. Le dije que no, pero escurrí el bulto como pude para no dar muchas explicaciones. Estábamos en el aire, y no estaba bien desaconsejar lo que la misma emisora aconseja. Y lo de contravenir las autoridades sanitarias no es buena idea. A nivel personal no conviene enemistarse con “los de arriba”, no en un medio masivo como la radio.

Pero las dudas que me planteo ahora: a nivel de salud pública, ¿conviene “cerrar filas” y ofrecer una imagen de homogeneidad de opinión con las autoridades sanitarias, aunque a veces se equivoquen?. ¿El teórico beneficio de tranquilizar a la población y mantener la credibilidad en las instituciones sanitarias es superior al prejuicio de una medida errónea concreta?.  La parte de uno mismo que persigue la verdad y el espíritu crítico se revela: lo primero que uno cree es que no, que uno como médico tiene que realizar sus propias valoraciones al margen de la “postura oficial”. Y si de verdad hay evidencias en contra, no cortarse un pelo en contradecir lo que dicen más arriba (si no tienes miedo a posibles represalias, claro). Ahora bien, ¿es una postura egoísta?. ¿Realmente es beneficioso a nivel social?. ¿O nos quedamos con el dato médico concreto, olvidándonos de las consecuencias a nivel de reputación, etc?. Si desprestigiamos una vacuna mal indicada, ¿fomentamos que las vacunaciones con beneficio indudable no se realicen bien en la población?. Evidentemente, por una voz aislada en contra en un momento puntual, no va a pasar nada. Pero como rutina, si los médicos fuéramos más críticos, ¿podría tener consecuencias adversas?. He aquí mi duda.

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2 comentarios

Dejar un comentario
  1. Davidmh / Nov 4 2010 9:02 pm

    Comprendo y comparto tu duda.

    Aporto un nuevo factor al asunto: el mantener el bloque de opinión monolítico refuerza la visión del paradigma de “la (malvada) Ciencia Oficial”, y el conocimiento como dogma sujeto a intereses. Claro que a nivel social, ver dudas en vez de transmitir una idea de debate, sugiere el directo desconocimiento y la especulación.

    Algo relacionado, ahora estoy dando unas clases de Astronomía para adultos, y cada poco me preguntan hasta qué punto sabemos lo que les cuento. La mayoría de las veces es que estamos muy seguros, particularmente al nivel al que puedo darles las clases; pero intento, cuando es posible, explicarles los problemas actuales. Llevarles a los límites del conocimiento para no mostrar la Ciencia como un camino de certidumbres. Mi deseo sería que esa gente, cuando terminara y leyera que un científico pone en duda algo, viera ahí un camino hacia la verdad, una forma de detectar posibles fallos en nuestro conocimiento, y del que la Ciencia en su conjunto saldrá reforzada. Pero eso es una forma de pensar que muy poca gente tiene.

  2. Ocularis / Nov 14 2010 8:16 pm

    Así es, parece un tema no aclarado.
    Cuando hablamos de objetivos “sociales” (salud pública, promoción de pensamiento crítico y educación científica), no queda tan claro que lo que para tí, como comportamiento individual, consideras correcto, se corresponda con un beneficio a un grupo grande de personas.

    Y si quieres salir de tu cascarón y no hacer simplemente lo que consideras correcto, sino buscar lo mejor para el grupo, las dudas salen.

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