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agosto 31, 2010 / Ocularis

Chuletas médicas (III)

En las dos entradas previas he contado mi visión de cómo es la evolución de estos apuntes desde el médico novato hasta que comienza a adquirir experiencia. Como el blog es mío y la intención es hacerlo más personal, voy a narrar cómo lo viví yo. En mi caso se agruparon diversas características, a saber:

  • Carácter puntilloso, cierta fijación con los detalles y las definiciones, y una escrupulosa delimitación de conceptos.
  • Obsesión por el orden en esquemas, jerarquías y apartados.
  • Escasa capacidad de producir manuscritos bien presentados.
  • Afición a aparatos tecnológicos (a.k.a. geek)
  • Buena agudeza visual.

Las etapas que fueron pasando puedo resumirlas así:

  • Al comienzo las cosas eran similares a cualquier R1: con una libreta de mano, vas apuntando las cosas. Al principio no lo quieres escribir todo seguido, y dentro de la libreta vas a querer hacer apartados: al principio polo anterior; dejas unas páginas y comienzas la sección de glaucoma; más páginas en blanco y retina; y así sucesivamente. Vas intentando rellenar los huecos de la forma más ordenada posible para que en la libreta puedas encontrar bien la información. Tardas poco en darte cuenta que es una utopía.
  • Entonces compras varias libretas. En una vas recogiendo la información de forma desordenada, y luego en casa lo pasas a limpio, en las diferentes libretas, dejando huecos. No vas al día porque no te da tiempo de repasar todas las notas, contrastarlas con los libros, etc. Siempre te surgen las dudas, y siempre en casa cuando no tienes adjuntos a quien preguntar. La cosa no funciona.
  • Incomprensiblemente, con esa primera libreta desordenada y con tachones, vas saliendo de los apuros: que si la pauta móvil de insulina, que si el tratamiento de la endoftalmitis, el manejo del glaucoma agudo, etc. Pero no estás a gusto con tu libreta, no está ordenada, no puedes plasmar en esquemas ordenados lo que aprendes. Porque quieres aprender ordenadamente para tener una base sólida, y parece que necesitas volcarlo en algún soporte físico y legible para darle durabilidad.
  • Entonces surge lo que parece tu salvación: el ordenador. Ya lo estás usando para la residencia: entras en atlas de imágenes, consultas fichas de medicamentos, etc. ¿Por qué no esquematizar y resumir en el ordenador?. Legible, con esquemas perfectamente organizados, y jerarquizados mediante el formato de texto y las sangrías. Lo puedes modificar a voluntad hasta que quede como a ti te gusta, sin tachones.
  • Vale, tienes un par de esquemas y estás muy orgulloso de ellos. Pero están en la pantalla del ordenador de casa, no en el bolsillo de tu bata. Lo imprimes, y te llevas varios folios con un par de dobleces. Los pruebas en el hospital: desastroso. Muy limpio y ordenado, pero muy mal manejo. Desdoblar folios sueltos para buscar información, con el jaleo y las prisas: no viable.
  • Pero estás enamorado de la potencia que te da hacer los apuntes a ordenador, así que persistes. Vas haciendo pruebas, reduciendo márgenes, utilizando otras configuraciones de página diferentes del DIN A4. Pero es difícil. Con tanta afición a los esquemas y las sangrías, no puedes comprimir la información en poco espacio físico. Parece que no le vas a encontrar solución, porque en cuanto reduces el tamaño de página del DIN A4 apenas te entran pocas líneas por página.
  • Finalmente, das con tu solución “perfecta”: en el ordenador escribes en A4, pero a la hora de imprimir reduces todo de forma que cada página ocupa la cuarta parte del folio. Con las páginas numeradas, recortas, ordenas y “encuadernas” (con dos grapas). Ya tienes tus apuntes tamaño libreta. Perfectamente ordenados y limpios. Sin ningún tachón. Además, con tu forma de redactar tan esquemática, hay espacios para hacer anotaciones. Con esas anotaciones y con lo que vas aprendiendo, realizas nuevas versiones de la libreta. Mínimo trabajo: das a imprimir, recortas y grapas. La única peculiaridad: la letra es pequeñísima. Como tienes buena agudeza visual, tú ni lo notas, pero los que te ven utilizar la chuleta alucinan un poco. En especial los adjuntos con presbicia.
  • Pasa el tiempo, te haces R mayor y las chuletas van engordando. Realmente las utilizas ya muy poco, en especial porque realmente consultas tratamientos y algunas enfermedades o clasificaciones raras. El grueso de los apuntes se trata de esquemas sobre la clínica de las enfermedades frecuentes. Esquematizarlo te ayudó a aprendértelo, y lo consultabas al principio hasta que te lo aprendías. Ahora no lo usas. Bueno, cuando viene algún residente de endocrino a rotar por retina le gusta lo sencillo y fácil que has resumido en una tabla las lesiones de la retinopatía diabética. Tú encantado le imprimes una copia. Pero la verdad es que esa tabla hace meses que ni la miras.
  • Te compras un smartphone y se te enciende la bombilla: tiene un visor de documentos de texto, y se supone que respetan el formato. El concepto es fantástico: tener todas las chuletas en el móvil. Las puedes llevar a todos los sitios, sin papelitos. Te pones a ello, y es un poco decepcionante: el QuickWord del Nokia, definitivamente, no es Microsoft Word. El formato y las sangrías no los respeta bien. De las tablas ni hablamos. Hay que hacer una versión reducida y adaptada para el móvil. Ya es meter más trabajo. Encima, manejar esos documentos con el teléfono es bastante lento y engorroso.
  • Total que eres adjunto y tienes una serie de apuntes que no utilizas en el ordenador, en unos cuadernitos de letra minúscula y otra versión de aproximadamente lo mismo en el móvil. Todavía necesitas apuntar alguna cosa, que por mucho que insistas no consigues memorizar (confundes siempre la posología de la ceftazidima con la vancomicina), y te descubres tirando de libreta cutre.
  • Pasa el tiempo e informatizan en hospital. En consulta, en planta, en quirófano o en urgencias, tienes un ordenador. Y el caso es que te apetecía hacerte unos apuntillos: más para el diagnóstico diferencial de esa cosa más o menos rara, pero que conviene manejar bien, y que de una vez para otra se te puede escapar algún detalle. Así que se te ocurre esa gran idea: Google Docs. Con los documentos de texto te apuntas esos diagnósticos diferenciales, y ya de paso los tratamientos de poco uso que llevas en la libreta. Pero es que la hoja de cálculo tiene su interés: para calcular la cirugía de estrabismo andas mirando tablas o con fórmulas. Con la hoja de cálculo lo haces en un santiamén. Como está on-line, puedes entrar tanto desde casa como desde cualquier lugar del trabajo.
  • Le estás dando vueltas al tema del Google Docs, ahora que empiezas a acumular documentos no es tan manejable. Teniendo la potencia de un ordenador, estaría mejor la posibilidad de tener enlaces y un índice. Estás con la pereza de programarte tu propia web cuando de repente a los que se encargan de administrar el tráfico de internet del hospital consideran que este servicio de Google no es conveniente. Te cortan el acceso. Estupendo.
  • Pero ya has cambiado de móvil. Ahora tienes un iPhone con tarifa plana, y la verdad es que navergar por internet con esa pantalla tan pequeña es muy fácil. Y el complemento es Google Sites, un servicio gratuito que te permite crear y alojar páginas web de forma sencillísima. Así, parte del contenido que tenías perdido en el disco duro de tu ordenador y en los documentos de texto de Google Docs, los vuelcas a tu web privada. Con un índice y enlaces internos, navegar dentro de tu web es muy fácil. Y con 3G dentro del hospital, tu móvil es una puerta a tus apuntes. Es un poco triste teniendo un ordenador delante con conexión a internet, pero la verdad es que funciona muy bien. Vale, tampoco usas mucho los apuntes, porque para lo frecuente te manejas bien con lo que sabes, y cuando viene algo raro, en seguida vas a refrescar tu memoria a un libro a un review de revista. Pero ahí está la herramienta.
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3 comentarios

Dejar un comentario
  1. Luz / Sep 1 2010 10:01 pm

    Encantada de saludarte en tu nuevo proyecto! Soy una “R5” de ojos, y sabes..?? Mataría por esa libreta en tu Iphone de la que hablas…!! 😉

    • Ocularis / Sep 3 2010 7:54 pm

      Te decepcionaría, creo yo 🙂
      Lo que estaría bien sería juntar apuntes y hacer un documento o web conjunta entre varios oftalmólogos

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