Skip to content
agosto 26, 2010 / Ocularis

Chuletas médicas (II)

Habíamos dejado a nuestro tierno R1 con esa libreta o libretas que lleva siempre en la bata y que luego se lleva a casa para repasar y completar. Por la propia inexperiencia y desorganización en el aprendizaje que hay al principio, los datos llega a esos apuntes de forma inexacta, parcial, desordenada. Según la forma de ser de nuestro joven médico, la libreta irá acumulando la información de forma meramente cronológica, o de forma apretada y poco legible al ir acumulando tachones y añadidos. El resultado es, o bien tan caótico o bien tan ilegible que sólo puede tener cierta utilidad a su dueño.
Pero además de este perfil más o menos caótico, tenemos al residente “hormiguita trabajadora”. El primer perfil, el caótico, no es que trabaje menos: se puede manejar con esos apuntes tan desastrosos ante el asombro de los que le rodean, porque los mira y remira, los escribe y corrige tanto, que él se entiende. Pero nuestra “hormiguita” lleva mal tener unos apuntes desordenados y mal presentados. Así que tiene su libreta donde se va apuntando las dudas y lo que le van explicando, y luego en casa se curra la “libreta de verdad”, en donde, después de preguntar y estudiar bien en los libros, van los esquemas y los resúmenes “presuntamente definitivos y exactos”. Perfectamente limpios, ordenados, subrayados, a varios colores. Nada de tachones: si es necesario, tipex. Esa libreta es motivo de orgullo para nuestro residente “hormiguita”. También he encontrado cierta tendencia a que, en vez de utilizar libretas de anillas con hojas extraibles, sean libretas encuadernadas formato libro. Mucho más elegantes y presentables, sin duda. Y también más cómodas de manejar, cierto es. Vaya problema que se presenta cuando, por mucho cuidado que le ponga nuestro sufrido R1, haya algún error gordo en esa libreta tan bonita, algo que no pueda subsanar con un poco de tipex. Y es que, por mucho que uno se lo quiera currar, es R1.

Pero pasa el tiempo, uno se hace R2, luego se hace “R mayor”. Las chuletas van cambiando. Ya no apuntas todo lo que oyes, temeroso de que esa “perla de sabiduría” se te escape. Ya no ves a tus residentes mayores y a tus adjuntos tan maravillosamente sabios. Sí, te queda mucho por saber, pero que tampoco es para tanto. Sigues apuntando tus dudas, cosas que tienes que preguntar a alguien o mirar en un libro. Y sigues haciéndote resúmenes y esquemas, pero sobre todo desde los libros. Algunas clasificaciones que no vas a memorizar pero conviene tener a mano, pautas de tratamiento. No tienes que apuntarte tanto manejo práctico y las cosas básicas; de hecho te da un poco de vergüenza comprobar la cantidad de cosas que necesitabas apuntar antes. Además, te tomas como un reto personal no estar mirando tanto tu libreta. Inconscientemente, quieres demostrar (a tí mismo y a los demás) que comienzas a manejarte con lo que sabes, no necesitas leer todo el rato tus apuntes.

Pasan los años y esos conocimientos van calando. Te das cuenta que aunque antes necesitabas resumir y esquematizar con tus palabras y tu forma de pensar, ya no lo necesitas así. Porque las enfermedades las entiendes, tus esquemas están interiorizados, no necesitas volver a repasarlo con tus propias palabras. Y así, cuando consultas con un libro, estás repasando o consultando sólamente datos concretos porque te apoyas sobre una estructura mental sólida. Eres más permeable a que la información te venga ordenada y explicada de otra manera. Por eso, los libros de bolsillo, las guías prácticas resumidas, etc, comienzan a ser atractivas. Actualizadas, con dibujos, perfectamente presentadas. No está tan bien redactado como tú lo harías, pero ya no es tan importante. Vas a consultar un dato concreto, y con el libro de bolsillo te sirve. Así, una parte de los adjuntos jóvenes comienzan a dejar de lado sus chuletas. Realmente las sigue llevando en la bata, todavía está el componente psicológico, la seguridad que te da, esa “sapiencia” que has acumulado en la residencia. Pero no te das cuenta que apenas los utilizas. Es más práctico recurrir a ese manual de bolsillo.

Anuncios

2 comentarios

Dejar un comentario
  1. karly / Sep 7 2010 9:33 pm

    vaya! que nostalgia que me ha atacado con tu post… de estudiante hacia esos apuntes para ir a las prácticas o a las guardias… y hace poco las encontré mientras desechaba cosas para una mudanza.. Mientras en su tiempo fueron un objeto sustancial y útl, ahora uno las mira con cariño 🙂 no puede hacer más.. y cierto que muchas cosas de las que apuntaste ahi pasan a formar parte de tu rutina, y otras simplemente del olvido…

    • Ocularis / Sep 7 2010 10:45 pm

      Sí, parece que ahora tiene más valor emocional que práctico ….

      Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: